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Trastornos e infecciones oculares

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Los trastornos oculares y las infecciones oculares pueden presentar síntomas como: picazón, ojos acuosos y limitaciones en la visión. Es importante ocuparse de los problemas oculares de inmediato, ya que algunos trastornos pueden empeorar progresivamente o incluso originar otros problemas graves. El tratamiento inmediato y adecuado no sólo le ahorrará la irritación y la agonía de vivir con los síntomas sino que, además, es posible que le salve la visión y la salud ocular.

Ojos secos

El síndrome de ojo seco es un trastorno en el cual las lágrimas naturales no alcanzan para humedecer correctamente a los ojos. Esto puede producir una sensación de sequedad, picazón, ardor o de tener arena en los ojos. Varios factores ambientales pueden ocasionar el síndrome de ojo seco, entre ellos, la humedad baja, el viento, el humo y el polvo. Sin embargo, el síndrome de ojo seco crónico es un trastorno ocular que suele deberse a que el cuerpo no es capaz de producir la cantidad suficiente de lágrimas o a una tendencia a eliminar las lágrimas demasiado rápido. Las lentes de contacto, la cirugía LASIK y el paso del tiempo pueden originar o empeorar el síndrome de ojo seco. Las lágrimas artificiales pueden ayudar a humedecer los ojos y a aliviar los síntomas, pero los pacientes deberían tener cuidado y no utilizar gotas oculares que reducen el enrojecimiento, ya que los ingredientes de estos productos en realidad pueden empeorar el síndrome de ojo seco.

Alergias oculares

Las personas que padecen alergias oculares son sensibles a alérgenos transportados por el aire como, por ejemplo, el polvo, la caspa de mascotas, el polen y las esporas de moho. En presencia de estas sustancias, es posible que los ojos piquen, ardan, tengan una sensación de quemazón, se enrojezcan y generen lágrimas y secreciones mucosas en exceso. Los síntomas pueden ser similares a los de algunas infecciones oculares. Si bien no son peligrosos, estos síntomas son poco agradables y pueden interferir con sus actividades diarias. Evitar la exposición a los alérgenos puede ser de utilidad, pero no siempre resulta posible. Pese a que los medicamentos pueden contribuir a aliviar los síntomas, no existe cura para las alergias.

Ojo rosado

La conjuntivitis, comúnmente conocida como ojo rosado, es una inflamación de la conjuntiva, o la membrana que cubre el ojo y el interior del párpado. Las infecciones por conjuntivitis suelen ser causadas por un virus o una bacteria y son extremadamente contagiosas. Es muy común que la conjuntivitis se propague en toda una escuela o una comunidad. Sus síntomas incluyen: un color rosado brillante o rojizo en el ojo, picazón, dolor, gran producción de mucosidad y, en ocasiones, exceso de lágrimas. El tratamiento del ojo rosado es difícil, especialmente en el caso de la variedad viral. Generalmente, se desarrollará normalmente y desaparecerá en unos pocos días. En el caso de la conjuntivitis bacteriana, se pueden recetar gotas oculares antibióticas, pero la mejor forma de controlarla es evitar contagiarse o propagarla practicando una buena higiene y no compartiendo objetos que pudieran entrar en contacto con los ojos como, por ejemplo, maquillajes y toallas.

Blefaritis

La blefaritis es una inflamación de los párpados. Puede afectar el interior o el exterior de los párpados, así como las aberturas de los conductos y los folículos de las pestañas. Entre los síntomas podemos mencionar: enrojecimiento, inflamación o escamación de los párpados, así como también picazón o quemazón en los ojos u ojos muy acuosos y pérdida de las pestañas. Diversos factores pueden causar blefaritis, entre ellos, bacterias, caspa y rosácea. La mejor manera de tratar todas las infecciones oculares es mantener los párpados bien limpios. Lave la zona con agua tibia y jabón para bebés y evite usar maquillaje hasta que desaparezcan los síntomas. Para evitar la reaparición, elimine todo maquillaje que haya utilizado antes de que surjan los síntomas, ya que puede contener bacterias que podrían volver a generar la infección. Si los síntomas persisten, visite a su médico. Se pueden recetar pomadas o gotas oculares con antibiótico para controlar una infección bacteriana, mientras que el tratamiento de la caspa y la rosácea puede aliviar la blefaritis causada por dichos trastornos.

Ojo perezoso

La ambliopía, también llamada ojo perezoso, es un trastorno ocular en el cual el cerebro no reconoce la información visual de un ojo. El resultado es la disminución de la agudeza visual, la que no se puede corregir con anteojos, lentes de contacto o procedimientos refractivos. A pesar de que el ojo perezoso suele confundirse con el estrabismo y que estos trastornos oculares a veces pueden estar relacionados, son dos patologías distintas. Por sí sola, la ambliopía no presenta síntomas evidentes. Sólo un oculista puede detectarla. Por este motivo, es importante que los niños pequeños se sometan a exámenes oculares periódicos para diagnosticar trastornos como el ojo perezoso, ya que se logra un mejor tratamiento si se lo detecta antes de los dos años de edad.

Estrabismo

El estrabismo es el término médico para denominar a la patología que hace que los ojos se vean cruzados o desviados. Los ojos de una persona que sufre de estrabismo no hacen foco en el mismo punto. Es posible que un ojo se desvíe para adentro, para afuera, hacia arriba o hacia abajo, todo el tiempo o de manera intermitente. En los niños con estrabismo, el cerebro comenzará a ignorar las imágenes del ojo desviado, lo que puede causar ambliopía u ojo perezoso. Si se lo detecta y se lo trata a tiempo, el estrabismo puede corregirse y evitar así la pérdida de la visión. Si el tratamiento se demora hasta que el niño crezca, el trastorno ocular puede empeorar y puede producirse pérdida permanente de la visión.

Visión baja

La visión baja se define como la incapacidad de ver claramente y no se puede corregir ni utilizando anteojos o lentes de contacto ni con cirugías o medicación. Si bien es más frecuente en pacientes que tienen al menos 65 años de edad, la visión baja puede manifestarse a cualquier edad y ser consecuencia de diversos trastornos, enfermedades o lesiones oculares. Las causas frecuentes de la visión baja incluyen: retinopatía diabética, glaucoma y degeneración macular. La visión baja no se puede tratar ni curar, pero se dispone de una variedad de herramientas y sistemas que pueden ayudar a que una persona con visión baja maximice la visión que aún posee y conserve su independencia.

Desprendimiento de retina

Cuando la retina comienza a desprenderse de la pared posterior del ojo, el paciente está en riesgo de sufrir una pérdida grave de la visión. El desprendimiento de retina puede ser originado por ciertos tipos de trastornos oculares, miopía grave, diabetes o traumatismos oculares, así como también por otros problemas oculares. Los síntomas del desprendimiento de retina incluyen: destellos repentinos y rápidos de luz, manchas o partículas flotantes en el campo visual, una sensación similar a la de un telón que baja frente a los ojos o visión que se vuelve ondulada, como si el paciente estuviera mirando a través del agua. Si tiene alguno de estos síntomas, es extremadamente importante que se comunique con un oftalmólogo inmediatamente. El desprendimiento de retina requiere cirugía inmediata para reducir el riesgo de pérdida permanente de la visión.

Consulte a un oftalmólogo si desea más información acerca de las infecciones y los trastornos oculares

Si desea más información acerca de las infecciones y los trastornos oculares, consulte el sitio Web de DocShop. Si cree que es posible que tenga una infección ocular o un trastorno ocular y necesita someterse a un examen, comuníquese con un oftalmólogo cualificado en su zona.

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