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Cuidado ocular para niños y adolescentes

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Pese a que las enfermedades graves como el glaucoma y la degeneración macular no son tan habituales en las personas jóvenes como en los adultos, ciertos problemas de la visión que requieren cuidado ocular pueden afectar a los niños. Incluso un simple error refractivo puede dificultarle la lectura a un niño y hacer que sus calificaciones en la escuela sean bajas. En los casos poco habituales en que sí se registran trastornos más graves, los exámenes periódicos pueden detectarlos antes de que causen daños irreversibles. Tómese la molestia de leer acerca del momento y los motivos por los que debe someter a su hijo o adolescente a un examen ocular.

¿Cuándo se deben realizar los niños el primer examen ocular?

Poco después del nacimiento, el médico examina por primera vez los ojos del niño, pero esta precaución sólo se utiliza para detectar patologías congénitas graves y no para evaluar la calidad de la vista. En los años siguientes, la salud ocular de su hijo será monitoreada junto con los demás parámetros médicos habituales. En general, su médico de atención primaria comenzará a examinar la visión del niño aproximadamente a los tres años de edad, como parte de un cuidado ocular normal. Los niños que presenten problemas en estos exámenes serán derivados a un especialista ocular para que se le realicen pruebas y tratamientos más precisos.

¿Con qué frecuencia se deben realizar exámenes oculares los niños y los adolescentes?

Independientemente de que se detecten problemas de la visión en los exámenes iniciales, el niño deberá seguir sometiéndose a exámenes anuales hasta aproximadamente los 10 años de edad. Se deben llevar a cabo exámenes oculares periódicos durante la adolescencia si comienza a manifestarse algún problema. La calidad de la visión suele estabilizarse recién en la edad adulta; en consecuencia, es posible que se deban actualizar las graduaciones y los planes de tratamiento periódicamente hasta los 18 años de edad. Si no se registra ningún problema, su médico de atención primaria administrará exámenes oculares de rutina según sea necesario durante los controles normales de su hijo.

¿Qué tipos de problemas de la visión suelen afectar a niños y adolescentes?

Los ojos pueden presentar muchos tamaños y formas diferentes; lamentablemente, algunas de estas variaciones pueden ocasionar una visión deficiente en la forma de errores refractivos. La miopía (visión corta) y la hiperopía (hipermetropía) son errores frecuentes en la forma del globo ocular, que causan visión borrosa y dificultades para leer. El astigmatismo, causado por una córnea de forma irregular, suele ocasionar problemas similares; las tres patologías suelen tratarse con anteojos o lentes de contacto. Los controles periódicos resultan esenciales para detectar estos problemas de la visión, ya que los niños a menudo no pueden describir las limitaciones visuales o incluso reconocer que las padecen.

En ocasiones, la existencia de otros trastornos puede resultar más evidente para el hombre común. El síndrome del ojo perezoso (ambliopía) y los ojos cruzados (estrabismo) pueden reducir la calidad de la visión y desmejorar el aspecto físico de un niño. Un especialista en cuidados oculares capacitado puede tratar a los niños que tienen estos problemas y restaurar la calidad de la visión normal de forma total o parcial. Cuanto antes se traten las patologías, mejores serán los resultados. Por eso, asegúrese de que su hijo se realice exámenes oculares periódicos.

¿Cuáles son los síntomas habituales de los problemas de la visión en niños y adolescentes?

Con mucha frecuencia, los niños no muestran una conducta que indique claramente que padecen problemas de la visión. En consecuencia, los exámenes visuales de diagnóstico son un aspecto muy importante del cuidado ocular periódico, incluso en el caso de los niños que parecen saludables. Aun así, existen algunos signos a los que los padres pueden prestar atención para asegurarse de que sus hijos reciban el tratamiento adecuado lo antes posible. Obviamente, los ojos mal alineados (ojos cruzados u ojo perezoso) son un problema; esta patología puede debilitar la percepción y, con el tiempo, incluso hacer que el cerebro ignore por completo la imagen que recibe de un ojo. Los niños con ojos notoriamente enrojecidos o irritados o que se quejan de picazón y molestias deberían ver a un especialista en cuidados oculares lo antes posible. Por último, es posible que los niños con visión deficiente sostengan los materiales de lectura y otros elementos que requieran una atención visual extrema más cerca o más lejos que lo normal. Detectar estos problemas de la visión a tiempo se traduce en una mejor salud visual a largo plazo para sus hijos; por eso, es importante que se mantenga alerta.

¿Se puede someter a niños y adolescentes a una cirugía refractiva?

Si bien la cirugía con LASIK es un tratamiento cada vez más seguro, conocido y efectivo para la visión deficiente causada por errores refractivos, no suele ser una opción adecuada para niños o adolescentes. Generalmente, los defectos de la visión no se estabilizan hasta que una persona cumple al menos 18 años. Llevar a cabo una cirugía correctiva permanente antes de ese momento conlleva el riesgo de empeorar el problema y de que se requieran cirugías posteriores. En consecuencia, la mayoría de los oftalmólogos exige que los pacientes que se someten a la cirugía con LASIK presenten una graduación estable durante al menos un año antes del procedimiento. Aunque muchos jóvenes piensen que los anteojos son incómodos o poco atractivos, tal vez sean las únicas opciones hasta que su cuerpo alcance la madurez.

Busque un oftalmólogo en su zona para programar un examen ocular

No deje librada al azar la salud visual a corto y largo plazo de su hijo. Los problemas de la visión pueden manifestarse en cualquier momento; por eso, ofrézcale un cuidado ocular de calidad a su hijo: comuníquese con un oftalmólogo en su zona hoy mismo.

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